Novias con tatuajes (y con estilo)

Por lo que simbolizan, por lo que significan para uno mismo. A mí siempre me han gustado las novias con tatuajes, con ciertos tatuajes. Porque nunca son simples dibujos.

Siempre he tenido pendiente tatuarme en la planta del pie (o debajo de la esfera del reloj) un trébol de 4 hojas y varias veces he estado a punto de hacerlo sin llegar jamás a ejecutar el propósito. En 2008 y en 2014 me faltó muy poco.

Puede que Irene S. de J. no se acuerde, pero el primero que encontré en un recreo del colegio se lo regalé a ella. Luego llegaron unos pocos más. Y yo, que además tengo un inexplicable e intermitente punto supersticioso, siento simpatía hacia la suerte que supuestamente trasmiten, precisamente cuando los encuentras accidentalmente. Saber que por cada 10.000 tréboles de 3 hojas hay uno de 4 lo hace todo todavía más especial.

Por eso, cada vez que veo novias con tatuajes y guardo sus fotos, me es inevitable pensar en la historia que esconden sus grabados. Un pájaro, una llave, un corazón, una estrella o un texto ilegible. Pienso que simbolizan sueños, recuerdos, anhelos, deseos… y me gustan aún más si son pequeños, discretos y parecen llevar algo de uno mismo.

Así sí.

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Mis amigas alucinan cada vez que les digo que esta vez sí, que esta vez me lo hago. Alucinan porque dicen que no me pega nada. Y yo me muero de la risa porque eso es lo que más me divierte del mundo.

Camille Marciano

Tréboles, Ana.