Diamonds are a girl’s best friend

Siempre me han entusiasmado las joyas. Sígueme y te cuento todos los detalles.

“No conozco a nadie tan joven que le gusten las joyas tanto como a ti” me repite a menudo mi amiga Águeda muy sorprendida y desconcertada. Yo me río y miro a Carla Rojo Casado, nuestra amiga diseñadora, y encuentro en su mirada un cierto punto de aprobación.

Yo, que soy una sentimental crónica, encuentro siempre en las joyas una historia y todas ellas representan instantes bonitos de la vida: una boda, un aniversario, el nacimiento de un hijo… y eso hace que para mí su valor se multiplique por encima de cualquier concepto económico.

Me enloquecen las piezas que pasan de generación en generación, y van cambiando de manos con el paso de las décadas. Hace poco perdí el anillo que mis padres me habían regalado al graduarme y que todas las hermanas teníamos igual, y siento en el alma los recuerdos que ya no voy a poder traspasar con él algún día.

Sortija Vendome

A diferencia de la bisutería o de otras piezas del armario que tarde o temprano se pasan de moda o acaban desgastadas, las joyas se guardan y son para toda la vida. Ahí adquieren su valor incalculable, lo que representan por sí mismas sin ceros ni comas.

Hablando de valor, ahora del numérico, debéis conocer unas nociones básicas para escoger un diamante y que no os den “gato por liebre”.

La calidad de un diamante, y por lo tanto su precio, viene determinado por 4 variables: El corte, el color, la claridad y los quilates. Es lo que se conoce en inglés como las 4C: Carat weight, clarity, color y cut. Ninguna de estas variables tiene mayor importancia que el resto y todas influyen en la calidad de la piedra.

Dicho esto, también comentaros que es un error muy común llamar a todos los diamantes brillantes, siendo el diamante la piedra y el brillante un tipo de corte.

Tallas diamante

Cambiando de tema, en cuanto a los anillos de pedida, siempre he pensado que lo ha de escoger ella. Es cierto que rompo con todos los cánones del romanticismo, pero es una pieza muy simbólica que la mayoría lucirán a diario con orgullo.

Muchas novias al enseñarme su anillo de pedida me dicen “No es el anillo que yo hubiera elegido, pero es bonito”. Lo he escuchado infinidad de veces y es una pena que, después del presupuesto invertido, no me digan “Cómo me gusta mi anillo, es el anillo de mis sueños”.

¿Qué anillo escogería yo? Uno de segunda mano engarzado en platino, uno de esos tesoros del pasado que solo puedes encontrar en sitios como Vendôme (Madrid y Valencia) o Barcena.

Barcena

En todo caso, si tuviera que escoger un anillo tradicional, Presmanes (Santander), Yanes (Madrid), Rabat  y Súarez son apuestas seguras. Es cierto que en cierto modo se paga generosamente el apellido de la firma, pero si presumir de marca es algo que no necesitas, en la Joyería Aguayo (Madrid) encontrarás, sin lugar a dudas, la mejor relación calidad y precio y una amplia variedad de diseños.

Rabat

Para terminar, discrepo abiertamente con Marylin Monroe y su “Diamons are a girl’s best friend”. Las mejores cosas de la vida, no son cosas.
Muchos besos, Ana.