Una cena especial con Be a Princess

Descubre hoy en el blog la preciosa cena y puesta en escena con motivo de la presentación en Madrid de una nueva marca de joyería on line: Be a Princess.

No soy especialmente fan de los eventos por la noche de lunes a jueves (los del viernes ya ni hablamos) en los que la convocatoria comienza a las 21:00 o incluso más allá. Rara vez terminan cuando está previsto, rara vez llego a casa antes de 23:30 después de haber casi doblado la jornada laboral que empezó a primera hora con los desayunos de prensa y rara vez me da tiempo a charlar un ratito con Gon sin acostarme agobiada y amedrentada por el despertador que no perdona. Por eso, rara vez hago excepciones.

En esta ocasión convocaban mis amigas Julia Urgel y Andrea Pascual, así que no podía fallar. Tenía, además, una visita pendiente al restaurante Fuego, el hermano pequeño de Aire con el que pronto formarán la familia numerosa de Los 4 elementos.

El restaurante, pequeño, discreto y muy coqueto, estaba ideal dispuesto en 2 mesas imperiales con flores de Sally Hambleton, todo cuidado hasta el más mínimo detalle.

Antes de que la cocina me sorprendiera muy positivamente, y antes de comentar esto y aquello con mis compañeras de mesa (Cristina Ruiz Montesinos, Ana María Chico de Guzmán, Erea Louro o Lulú Figueroa entre otras), Bea Princess -el anfritión de nuestra convocatoria- nos habló de su trabajo artesanal, de la calidad de sus piezas, del infinito muestrario en el que muchos hombres encuentran el anillo de compromiso perfecto y del precio más que ajustado de sus piezas a no disponer de tiendas físicas que encarecen el coste final.

Allí todas toqueteamos, sin excepción, los collares con las iniciales en oro blanco, oro amarillo y oro rosa que tan icónicos son ya de la marca. Además del colgante súper fino con un pequeño diamante negro al que por supuesto ya le he echado el ojo.

Al final no llegué a casa antes de las 23:30 pero porque me dio la gana. Porque el anfitrión, la compañía, la localización y el menú lo merecían.

Un besote, Ana.