Nuestra petición de mano

Hoy publico nuestra petición de mano. Uno de los post más especiales que he escrito y unos de los que tenía más ganas de publicar.

Hoy es un día especial, un día que he estado esperando con muchísimas ganas contando los días en el calendario. Hoy, con toda la ilusión del mundo, comienzo a compartir con vosotros todos los detalles de mi boda.

Empiezo, como no podía ser de otra manera, con el día de nuestra petición de mano. No sé si os había contado alguna vez cómo Gon me pidió que me casara con él. Lo hizo de una forma tan entrañable, tan sencilla y tan “nosotros” que no me lo hubiera podido imaginar mejor.

¿Qué quieres que te regale por tu cumpleaños? Le preguntaba yo a Gonzalo día sí día también.
No se me ocurre nada. Lo pienso y te lo digo. Me respondía él.

El pasado 1 de julio, el día anterior a su cumpleaños, repetí mi pregunta. Pero esta vez la respuesta fue diferente: “Ya sé lo que quiero que me regales por mi cumpleaños: que pases el resto de tu vida a mi lado“. Y en esas, que no podía ni hablar, me regaló un maravilloso anillo de origen francés de los años 30 de platino, oro amarillo y brillantes que no me he quitado desde entonces.

24 horas después, celebrando en la terraza del Rubaiyat su cumpleaños y nuestro compromiso, empezamos a pensar en las fechas. Así, como en la película Cuando Harry encontró a Sally decidimos celebrar nuestra boda 3 meses y medio después: “Cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida junto a otra persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible”. Pues eso.

Una vez se lo dijimos a toda nuestra familia, buscamos una fecha para celebrar la petición de mano de una manera un poco más formal. Pero con el verano por medio, mi hermana de cooperante en Etiopía, mis cuñados con viaje programado a Filipinas, mis otros cuñados con otro viajazo a Chicago… ¡un lío!

Como todos nos teníamos que desplazar a Oviedo para la boda, decidimos juntarnos 3 días antes, el 12 de octubre. No quería complicarle la vida a mis padres con el mogollón de gente que éramos a tan pocos días de la boda (sabéis además que mi padre estuvo ingresado casi dos semanas y no le dieron el alta hasta el día antes de la pedida) así que decidí organizar la petición de mano a mi manera: de la mano de algunos de los mejores proveedores asturianos y en el Real Club de Tenis de Oviedo, un lugar que tiene particular encanto tanto para Gon como para mí y también para nuestras familias.

Mis hermanas y yo empezamos el día con Julio de la ya archi famosa Peluquería Suárez, quien tuvo la enorme generosidad de abrir la peluquería en un día festivo solo para peinarnos a nosotras 3 que nos sentimos cual deslumbrantes estrellas de Hollywood. Tal cual.

A continuación, ya en compañía de Mercedes Blanco y José Valle (quienes se encargaron de las fotos y el vídeo respectivamente) pusimos rumbo al estudio de maquillaje de Lorena Carbajal donde, cosas de la amistad, me siento como en casa.

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Más guapa que nunca (y más feliz que nunca también) corrí a casa para ponerme el vestido: un diseño hecho a medida en crepe y terciopelo azulón firmado por Sophie et Voilá, una preciosidad.

Gon y yo llegamos al Real Club de Tenis de Oviedo un poco antes de la hora a la que habíamos citado a nuestros familiares, primero para poder sacarnos unas fotos juntos con calma, segundo para poder recibirles como Dios manda, y tercero para leer las tarjetas de la inmensidad de centros de flores que recibimos a pesar de ser un día festivo y con las que nos sentimos muy agradecidos y queridos.

A todos los tíos de Gon, a mis hermanas, a Navarrín, a Nacho, a Clemen, a Víctor, a Alejandra, a Oski, a Macarena, a Alfonso, a Vero, a Ana, a Mili, a Jimmy, a Conchita, a Esperanza, a Beatriz, a Miguel, a Gabriela, a Águeda… ¡a todos un millón de gracias!

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De las fotos y el vídeo no tengo palabras (la última escena del vídeo es lo más). Que me ha costado una vida hacer la selección y que, tanto foto como vídeo, me los he visto unas 100 veces. Buena muestra de lo que os digo.

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Cuando llegaron nuestras familias, alucinaron con el montaje tan ideal que había montado De Rosas y Baobas. El diseño de la mesa era una maravilla con diferentes diseños de platos de Andrea Zarraluqui y repleta de flores en tonos otoñales y velas que había montado con infinito gusto mi querido Dani de Pando Floristas, uno de los mejores floristas de España.

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Antes de cenar, por si mi padre se sentía mal y se quería retirar, nos entregamos los regalos. Mis suegros me sorprendieron con un impresionante anillo de oro blanco y aguamarina con el que no pudieron acertar más. Mis padres por su parte le regalaron a Gon un reloj de Cartier muy fino y clásico, ¡y juraría que a él también le encantó!.

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No puedo explicaros lo especial que fue la cena. Lo bien que nos lo pasamos. Lo felices que estábamos todos. Lo bonito que lucía ese salón privado del club.

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Así que no dejéis de encontrar excusas, del tipo que sean, para reuniros con vuestras familias y celebrar. Y sacaros unas fotos, y grabad un vídeo. Y cuidad los detalles para marcar la diferencia.

Un besote enorme, Ana.