Los vestidos de novia de Teresa Helbig. Radical chic en su máxima expresión.

Todo lo que necesitas saber y más para decidirte por un Helbig. ¿Quieres saber más?

La novia Helbig tiene personalidad. Es moderna, hasta cierto punto, tiene las ideas claras y no desiste en la búsqueda hacia el vestido que la haga sentirse ella misma sin atrezzos propios del carnaval.

Esta novia se acerca al taller de Teresa con referencias estéticas en la mente muy marcadas: jane Birkin, Mia Farrow e incluso los estilismos propios de la película “Las vírgenes suicidas”.

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A partir de esas referencias y de la percepción que se adquiere de la novia tras varias conversaciones y citas, el equipo empieza a trabajar. Fuera lo cursi, lo tópico y lo típico, pero también lo ultra-moderno.

¿El resultado? Una novia sencilla con toques vintage y bohemios y una guinda de rock’n’roll. ¿El estilo? Claramente, radical chic.

Pero si algo tienen en común todas las novias Helbig es que todas ellas son femeninas, y todos los vestidos se confeccionan uno a uno en su atelier, cuidando hasta el más mínimo detalle.

Y a Teresa, irremediablemente, se le viene a la mente su vestido de novia: una camiseta larga hasta el suelo de tul bordada a mano con perlas y cristales. Es inevitable, es el vestido al que más cariño guarda.
Yo, que nací curiosa e inquieta, quiero saber cómo sería su vestido perfecto frente al mar: Largo, bohemio, con mucho movimiento, vaporoso. Mucha gasa de seda y puntillas de valencienes. Me enamora.
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Ante la pregunta de las telas con la que le gusta trabajar, obtengo de Teresa la única respuesta válida: las mejores. Indudablemente un patrón bien cortado sólo alcanzará su máxima expresión en un gran tejido. Y no por eso debe tratarse de una tela muy elaborada o rimbombante, pues tan bonito es un encaje artesanal como una gasa. Devoción por los tejidos naturales como mohair, angora, georgette de seda, algodón, etc.
Ahí se encuentra en parte el valor de la alta costura. Algo único realizado para y hacia ti que es un espejo de tu personalidad y gusto. La experiencia de compra también es muy especial: la visita, las pruebas, los ratos de conversación y recorrer poco a poco el camino hacia lo que se buscaba.
Porque una prenda a medida es la mejor aliada de una silueta; da igual la talla, altura y edad: no hay nada que siente mejor. La costura tradicional requiere tanta energía, cariño y horas de trabajo que por fuerza eso se ve reflejado en la prenda, queda impregnado en ella. Lo ven en las caras de las clientas: se miran al espejo y se gustan. Es su mayor recompensa.
Entre sus proyecto a medio y largo plazo se encuentran seguir perfeccionando su experiencia como atelier, dar a conocer la nueva web, cuidar de su comunidad on-line, percibir las oportunidades que surgen en mercados internacionales, hacer felices a sus clientas, cuidar a su equipo (perdón, equipazo) y mejorar día a día.
Pero lo más importante, disfrutar y vivir. That’s the attitude!