La boda de Olatz y Jose

Oltaz y Jose se conocían de toda la vida hasta que un día Jose empezó a mirar a Olatz de forma diferente. Jose decidió quererla, independientemente de que ella pudiera corresponderle.

Jose estaba tan nervioso el día que le pidió a Olatz matrimonio que, cuando se arrodilló y fue a sacar el anillo, este no le salía del bolsillo. Así que tuvo que volver a ponerse de pie, sacar el anillo y arrodillarse de nuevo. Estas cosas no son lo mismo si no hay alguna anécdota por medio.

Allí mismo, frente a la Virgen de Olatz (Azpeitia, Guipuzcoa), se casaron meses más tarde.

Ya en plena vorágine bodil, Olatz decidió que su amigo Sergio Pérez la maquillaje y peinase en su día especial, sin dejar de ser ella misma ni un solo instante.

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Valenzuela Majadahonda fueron las diseñadoras encargadas de diseñar a medida su traje de novia. Ella quería un vestido sencillo y elegante, con un gran escote en la espalda y unas plumas con reminiscencias al ballet de El Lago de los Cisnes.

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Su ramo de novia era especialmente especial. Estaba compuesto por las rosas que Jose le había enviado el primer día de su noviazgo. Olatz secó aquellas flores sin saber lo que el destino les deparaba.

La ceremonia fue personal y emotiva, mucho más que eso sabiendo que era el hermano de Jose el que oficiaba la ceremonia.

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Y no faltó detalle, todo estaba ideal decorado con gusto exquisito por las chicas de Per Sempre Eventos, que se dejaron el alma en realizar una boda diferente.

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Las fotografías corrieron a cuenta de Bossanova Weddings. Los novios conocieron a los fotógrafos en la boda de unos amigos y se enamoraron de ellos y de sus fotografías. A la vista está que no falta naturalidad captando cada momento.

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De nuevo la decoración de Per Sempre Eventos dejó atónitos a los invitados a su llegada a la Finca Itxasbide.

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El catering escogido fue Divinus. Según cuenta la novia “De todos los catering de Guipuzcoa, Divinus nos pareció el mejor y no nos equivocamos. La calidad tanto del menú como del cóctel fue inmejorable, por no hablar del trato de todo el personal, especialmente de Josetxo que lo único que hizo fue ponernos facilidades.”

Como no podía ser de otra forma, el vals que escogieron fue “El lago de los Cisnes” de Tchaikovsky. Y como manda la tradición, lo abrieron la novia y su padre.
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“Todo el día fue un regalo”, me contaba la novia, y esa es la actitud correcta.
Mil felicidades a los 2, con cariño, Ana.
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